Agroecología: la agricultura para el futuro

Revista Nuevo Mundo

La agricultura orgánica o agroecología cobra cada día mayor fuerza, producto de los desafíos medioambientales y de los problemas de la salud que han sufrido los seres humanos en el último tiempo. Impulsada por ambas razones, hoy la agricultura responsable y consciente es una realidad innegable e imparable, que cuenta con miles de productores en todo el mundo trabajando con ella, para el futuro de los humanos y del mundo.

Debido al aumento de las enfermedades relacionadas con la mala alimentación, como por ejemplo la obesidad, el cáncer gástrico y la diabetes, la alimentación y la forma de producción de los alimentos ha recobrado la importancia que merece, tornándose fundamental para nuestra calidad de vida saber qué escogemos para comer y cuál es el proceso que tuvo ese alimento.

Sumado a esto, se ha vuelto indispensable cuidar el agua, la tierra, el aire y los recursos naturales, que están cada vez más contaminados producto del quehacer del ser humano. Consideremos que entre un 10 % y un 30 % de los gases que produce el efecto invernadero son aportados por la actividad silvoagropecuaria, con actividades como la ganadería, la actividad forestal, la producción de alimentos y la agroindustria.

Pese a esto, y según la FAO, la agricultura se ha constituido en una posible vía para mitigar los efectos del cambio climático, mediante el almacenamiento de carbono en los suelos y en la vegetación. Por ello, y según lo que ingerimos, no solo podemos mejorar nuestra salud, sino también el medioambiente.

Para esto existen distintas fórmulas. Si bien en la actualidad es difícil acceder a alimentos libres de agroquímicos o que no estén modificados genéticamente, una buena opción es tener una huerta que fomente el autoconsumo. También se puede pertenecer a una organización de abastecimiento local, donde se compre a los productores orgánicos o agroecológicos, o comprar alimentos en ferias orgánicas. Todas estas opciones posibilitan el cuidado de la salud, junto con el cuidado de la tierra.

Agricultura convencional versus agroecología

Entre enero y octubre de 2017, ingresaron 44.965 toneladas de plaguicidas, un 8,8 % más que en el mismo período del año 2016. Esta cifra viene a reafirmar que Chile importa cada vez más plaguicidas, incluidos los altamente peligrosos por sus efectos crónicos, como el glifosato y el Paraquat (Rap-al, 2017). Estos plaguicidas están asociados al desarrollo de cáncer y a efectos crónicos del sistema inmunológico, nervioso y reproductivo.